lunes, 19 de abril de 2010

Dos problemas, medio beneficio



El centro de estudiantes entregará 70 becas para alumnos de Com.Tu.Lab. Una iniciativa importante, pero todavía insuficiente para las necesidades


El Centro de Estudiantes lanza este mes el formulario de inscripción para las becas de fotocopiadora de las carreras. La iniciativa es una idea acertada, ya que esta actividad es constante en todos los alumnos de las tres carreras: es la materia prima con la que se trabaja durante todo el año. Sin embargo, es aún un proyecto incompleto, o al menos, insuficiente para la demanda de los alumnos.
Años anteriores y el año pasado específicamente, la gestión del Centro planteó este mismo proyecto pero con cupos y presupuesto más acotados. En vez de ofrecer los $40 pesos que se otorgan hoy por beca anual, se entregaban $15 por alumno durante todo el año. El promedio de gastos de fotocopias por año es muy superior a la cantidad otorgada. Un alumno regular, con tres o más materias en curso, gasta aproximadamente entre 150 y 200 pesos por año, es decir más del cuádruple que el monto de la beca. Esto hace que el valor pactado sea casi absurdo.
La cantidad de alumnos becados el año pasado era de 40 entre las tres carreras, hoy, el número de alumnos que serán beneficiados con ella es 70 alumnos entre Comunicación, Laborales y Turismo. Sí, es destacable la preocupación y el interés demostrado en realizar este tipo de proyectos; sobre todo si tenemos en cuenta que el sustento del capital y su administración es absoluta responsabilidad del Centro (el dinero utilizado es producto del alquiler del espacio físico de las fotocopiadoras). Ahora bien, ante la demanda visiblemente mayor, la iniciativa tiene efectos negativos y contrarios entre el alumnado. Esto parte de que los criterios de selección de los beneficiados es “extremo” para algunos, o “insuficiente” para otros, según una encuesta realizada en las carreras.
Por otra parte, la difusión en el ámbito universitario también fue, al menos, pobre: 30 formularios fueron fotocopiados y distribuidos entre las dos sedes (en fotocopiadoras y mesa del Centro). Y, l solicitar uno de los formularios, se ven las siguientes ambigüedades: no tiene el nombre de la universidad a la que pertenece; tampoco incluye el nombre de las carreras; no hay una firma que valide o responsabilice a una persona u organización; y hay parte de la información solicitada que está agregada con lapicera, lo que quita formalidad y seriedad a el mismo.
Hay que agregar lo dicho anteriormente, que no se establecen correctamente los criterios de selección a tener en cuenta. Por ejemplo, el límite mínimo o máximo de sueldo y, si bien, se piden algunas facturas o recibos para confirmar, tampoco es un requisito obligatorio, explicar los motivos por el cual no se puede facilitar la información solicitada es más que suficiente.

"Los criterios de selección son muy subjetivos",
dijo Willy del Centro

Al hablar con uno de los miembros del Centro de Estudiantes actual, confirmó que los criterios a tener en cuenta son, básicamente, subjetivos y considerando con primacía aspectos como: si el estudiante tiene familia a su cargo, el sueldo que percibe y los gastos más importantes que detalla, entre otros, aunque también tienen en cuenta años cursados e historia académica.
Por última cuestión, cabe decir que, inclusive en la página del Centro no se da aviso de esta iniciativa. Es decir que, aún aquellos alumnos más activos en cuestiones de la universidad tienen dificultades para enterarse de la misma.
La difusión es un problema que adquiere igual relevancia que la cuestión monetaria si hablamos de que se desarrolla en el ámbito de la carrera de Comunicación Social.

Los alumnos gastan un mínimo
de 150 pesos en fotocopias.